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A Miquel Barceló, hacker, escritor y profesor de la Universitat Politècnica de Catalunya, le gusta contar la anécdota de que los primeros hackers... ¡no sabían que eran hackers!. Más bien se les consideraba chalados de la informática. La palabra hacker se inventó en los años 60 en una universidad norteamericana, el Massachusetts Institute of Technology (MIT), y pasó un tiempo, un buen par de décadas, hasta que se difundió más allá de aquel país.

Lo que está claro es que, se les llamase como se les llamase, los primeros hackers nacieron con los ordenadores, que aparecieron en universidades y empresas en los años 60-70-80, según se viviese en uno u otro lado del charco, más al Sur o más al Norte. Quienes podían interactuar con esas máquinas, primero inmensas y después más pequeñas, fueron unos pocos privilegiados. De ellos, sólo algunos se lo tomaron como algo más que un trabajo y cayeron rendidos al hechizo de la máquina: esos fueron los primeros hackers, mentes curiosas que querían saber cómo funcionaban los ordenadores, cómo construir los programas que les diesen vida y las redes que uniesen sus destinos.

Quien llevaba la delantera era Estados Unidos, que en 1969 ya estaba creando ArpaNet, llamada comunmente la madre de Internet, salvando mucho las distancias. Fue entonces, a finales de los 60, cuando llegaron a algunas universidades norteamericanas los legendarios PDP, los primeros ordenadores que no necesitaban una habitación para ellos solos y que los alumnos podían tocar. Así nacieron los hackers.

Por cierto que la palabra hacker no se inventó en un sala de ordenadores del MIT, sino en un club universitario de aficionados a las maquetas de trenes, el Tech Model Railroad Club: una broma o costumbre interna entre sus miembros era llamar hacker a quien solucionaba de forma elegante algún problema ferroviario. Y, como la mayoría de socios del club se volcaron en los nuevos PDP, de forma natural su jerga se trasladó a la nueva vida con el ordenador.

Podríamos estar horas hablando de aquellos primeros hackers, de sus noches de pizza y café en la universidad, creando los primeros juegos, como Spacewar!, los primeros programas, la primera ética hacker, en un ambiente lúdico, entre genios. Pero ya hay libros que lo cuentan. Uno de los mejores: Hackers, heroes of the computer revolution, de Steven Levy.

Levy habla en su libro de tres generaciones de hackers: los auténticos ("true hackers"), quienes desde las universidades, como el MIT, construyeron los primeros programas y crearon la way-of-life hacker, en los años 60. Los "hardware hackers", que en la década de los 70, en California, llevaron la informática al pueblo, pues construyeron los primeros ordenadores personales, las primeras bluebox y las primeras BBS. Y los "game hackers", en los 80, los programadores de la industria del videojuego.

En Europa, estas tres generaciones fueron una, pues ni había tanta gente, ni tanto ordenador, ni tanta industria. Todo o casi todo venía de Estados Unidos y era impepinable que, si alguien quería meterse a hacker, debía al menos entender inglés pues todos los manuales, sistemas operativos, lenguajes informáticos, etc estaban en este idioma. De aquí la importancia de hacer traducciones, algo en lo que se volcaron muchos hackers europeos hasta bien entrados los 90... pero esta historia se contará más adelante.

En España, en los años 70, los hackers eran cuatro gatos. En 1985, los centros de cálculo de cada universidad no tenían más de 2, máximo 3 ordenadores, según el Estado de Situación Proyecto IRIS, recuperado gracias a Francisco Montserrat, de IRIS-CERT. La cosa no estaba mejor en las empresas, pues sólo las grandes, tipo Iberia, tenían ordenadores.

Quienes los manejaban eran ingenieros, como Miquel Barceló. O viejos lobos autodidactas, como Alberto Lozano. O becarios, como Martí Griera, que fue justo acabar la carrera y ponerse a montar redes pan-europeas. Sin manual de instrucciones, descifrando conceptos tan complejos que nadie más manejaba en su entorno, muchos de aquellos pioneros simplemente han sido olvidados.

Quedan en los documentos de las universidades los que tenían responsabilidades: Víctor Marquès y Miguel Ángel Campos en la Universitat de Barcelona, José Miguel Femenia y Rogelio Montañana en la Universitat de València, Miquel Àngel Lagunas y Manel Marín en la Universitat Politècnica de Catalunya, Jordi Adell y Toni Bellver en la Universitat de Castelló, José Antonio Mañas en la Universidad del País Vasco y después, la Politécnica de Madrid, José Ramón Martínez Benito y Josu Aramberri en la Universidad del País Vasco, Iñaki Martínez y Miguel Ángel Sanz en RedIRIS[1]... La mayoría jamás medraron, construyeron la red y volvieron a sus trabajos de profesores, algunos ni siquiera subieron a catedráticos.

Junto a ellos, a principios de los 80, hackers fueron también los programadores que se volcaron en la industria, la exitosa industria, del videojuego española. Todos, gente de las universidades, de las empresas y del videojuego, son los dinosaurios que formaron la primera generación de hackers en la Península Ibérica. Aunque, como dice Barceló, no supiesen que lo eran ;)

Cabe aclarar que de los hackers del videojuego en España se ha escrito lo suficiente para que no sea necesario que este libro abunde más en ello. A quien tenga curiosidad le remitimos al excelente artículo sobre la Historia de los videojuegos de la Wikipedia. Y a la serie La edad de oro del software español del blog Insert Coin. De esta serie, Hackstory.net ha creado estos espejos: Dinamic, Aventuras AD, Opera Soft, Topo Soft, Zigurat.

Contents

Miquel Barceló

Miquel Barceló nació en Mataró (Barcelona) en 1948 y es catedrático del departamento de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universitat Politècnica de Catalunya, amén de un reconocido aficionado a la ciencia ficción. Barceló fue uno de los primigenios hackers españoles.

Miquel Barceló fotografiado por SINC

De becario con los primeros ordenadores

Estudió en la Escuela de Ingeniería Aeronáutica de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), donde se sacó el título de ingeniero aeronáutico en 1970. Un año después se diplomaba en Ingeniería Nuclear por el Instituto de Estudios Nucleares de la Junta de Energía Nuclear de Madrid. Empezó a tocar ordenadores en 1968, en la UPM. Durante el curso 70-71 trabajó en el Centro de Cálculo de la UPM y, a la vez, en los ordenadores de la Junta de Energía Nuclear.

En la Escuela de Ingeniería Aeronáutica teníamos un profesor de matemáticas que estaba en una empresa, Conducciones Aeronáuticas, y era uno de los pocos usuarios que había a finales de los 60 de un 1401 de IBM. A los que éramos buenos en mates, que éramos un par, nos dejaba hacer programas con una calculadora Olivetti que compró. También recuerdo que había una Hewlett Packard de 5 Ks para invertir matrices. Era una época muy romántica, porque había pocos ordenadores, y también divertida: para enseñar su máquina a los clientes, IBM tenía un avión con la máquina dentro. Lo aparcaba una semana en el aeropuerto de Barcelona e invitaba a grandes empresas a verlo. En el último año de carrera fui becario de Iberia, que en el 69-70 ya tenían ordenadores, y tenían un 360 de IBM. Recuerdo que vimos una demostración del sistema 3 que nos hicieron desde Roma con una terminal en Madrid. [2]

Barceló recuerda su paso por la Junta de Energía Nuclear con cierto escalofrío:

Tenían una Sperry Rand, que era la marca grande que cubría Univac. Iba con tarjetas, tenía 5 Ks y era tan pequeña que el compilador FORTRAN se tenía que entrar en tres trozos. Hice algún programa para esta máquina cuando estudiaba ingeniería nuclear, de control de seguridad de núcleos. Pero acabé largándome porque pensé: si la seguridad nuclear de este país se hace así, apaga y vámonos. Además, entonces el Ministerio de Educación había comprado un Univac 1101, muy grande, teníamos un terminal y lo hacías entrar y te llevabas los listados de resultados. [3]

El hacking como diversión... en Bull

Después de doctorarse en Italia, volvió a España y empezó a trabajar en la incipiente informática comercial.

Hacíamos programas en Cobol, aplicaciones... Los vendedores vendían la máquina a grandes empresas que usaban los ordenadores para la contabilidad, facturaciones, nóminas, bancos y cajas que hacían transacciones...; les regalaban los cursos de formación, el software y tantas horas de un ingeniero de sistemas que les ayudase a montar aplicaciones. Yo hacía este tipo de cosas.[4]

Pero Barceló nunca fue un gris obrero de la informática: él era un hacker o, como explica, un loco de la informática.

Yo era un loco de esos que les gusta saber más cosas de las que hay que saber. Si a un tío se le rompía un disco y de 10 megas podía salvarle 9 y media, pues todo eso que le había salvado. Esto significaba hacer programas directos con ensamblador, acceder físicamente al disco, rastrear en el disco dónde están los bloques de información del fichero, irlos buscando..[5]

Cabe recordar que en aquella época no se hablaba de hackers, ni en la prensa ni en los círculos informáticos, pues no se conocía tal palabra. Barceló era, para sus colegas, uno que hacía "chorradas":

Yo era capaz de hacer cosas que mis compañeros no hacían y lo consideraban una chorrada, pero yo me divertía haciéndolo, con unos programas que eran como unas pinzas, reconstruyendo información y montándola en otro disco.

Por ejemplo, uno de los primeros programas comerciales que hice, en Bull, para gestión de "stocks". Lo hice con una máquina de 5 Ks de memoria. Lo lanzamos a las 9 de la mañana y a la 1 teníamos que ir a comer y no acababa. Todos hacían broma diciendo que se había metido en un bucle.

Lo cerré y, antes de ir a comer, hice una modificación para que cada registro que tratase pusiese 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8. Lo pongo a funcionar, me voy a comer. 1.200 y el programa continuaba: ¡duraba 3 horas y 40 minutos!. Como los programas no tenían para hacerles el seguimiento, se me ocurrió usar un visor como control de mantenimiento, para que hiciese de contador, programarlo en ensamblador y hacer visible que el programa tiraba para adelante, pues con aquellas máquinas era todo muy lento.

Este tipo de cosas, había gente que les hacía ilusión hacerlas y otros que pasaban, incluso algunos me reñían. Es hacer una cosa no habitual porque te apetece.[6]

Sea como sea, las "chorradas" de Barceló y de tantos otros hackers habían salvado a más de uno, incluída la Compañia Telefónica Nacional de España cuando instalaba sus primeros nodos X25:

En el año 80 estuve com una máquina que se llamaba Nivel 6, una máquina de comunicaciones. Cuando los de Telefónica pusieron el primer X.25 había unos paquetes que había que contar de forma decreciente desde 64.000 o cuando empezases y Telefónica los contaba al revés. No les funcionaba, claro, hasta que les hice notar que el orden debía ser decreciente, no creciente.[7]

Barceló trabajó como ingeniero de sistemas de Bull España desde 1972 a 1989. Entre muchos recuerdos, aún sonríe cuando piensa en un ordenador de esta empresa, llamado G-58, una máquina pequeña, con una versión de 5 Ks de memoria y otra de 10, con la que se divertían además de trabajar:

Teníamos un programa que lo ponías a rodar y hacía un bucle. Entonces, cogías un transistor cualquiera, lo acercabas a la unidad central de memoria y las interferencias radiológicas que salían de los circuitos de la máquina hacían sonar La Marsellesa. El G-58 no tenía juegos, pero los hacíamos nosotros, como el juego de los palitos, es un programa sencillo, para demostraciones. Esto era el hacking a principios de los años 70, el hacker que sabía más informática de lo habitual y hacía cosas insospechadas. Era un hacking muy inocente, sin mala baba.[8]

Había más ocasiones para exhibir el espíritu humorístico de aquellos primigenios hackers. Barceló recuerda, en el Centro de Cálculo de la UPM, donde estuvo becado por la IBM en el curso 70-71, su actividad diaria de cada mañana: cargar en la impresora un programa, regalo del CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), quien había vendido la máquina al centro. El programa hacía que los golpes de martillo de la impresora entonasen el himno norteamericano "Barras y estrellas". Otra diversión con las impresoras era crear programas que hacían dibujos con sólo mayúsculas y gradaciones de negro, uno de los más típicos era un cristo crucificado. Podría considerarse el antecedente más directo del arte ASCII.

El nacimiento del hacking para todos

El hacking de entonces se hacía con sistemas propietarios y en ámbitos muy cerrados, de empresas para las que el conocimiento era dinero: sólo los técnicos de IBM, Univac o Bull tenían acceso a la información técnica necesaria:

El conocimiento técnico del informático de la empresa era pequeño, mientras que el del técnico de IBM era más alto. Seguramente no tanto como los que habían fabricado el software, pero al menos tenía acceso a él. Por tanto, el único que podía ser hacker era el técnico de IBM, pero a este no le interesaba ser hacker en el sentido de reventar el sistema que le daba de comer.[9]

Hasta que el conocimiento no salió de aquellos santuarios, no puedo nacer el hacking como tal:

En el momento que el conocimiento técnico se va generalizando, y esto pasa con los PDP y VAX de Digital, que son máquinas que están en las universidades, mucha gente conoce las tripas y cómo funcionan. Y después las máquinas con sistema operativo Unix.

Estas máquinas empiezan a tener un sistema operativo y herramientas, el conocimiento de los cuales ya no es sólo propiedad de Digital sino de todos los profesores y estudiantes universitarios. Esto hace que empiece a haber un montón de gente que sabe cosas, y nace el hacking a gran escala. No hay nadie que haga hacking de un gran sistema de IBM porque muy poca gente conoce los intríngulis de este sistema. ¿Has oído hablar alguna vez de un virus de un AS400 de IBM? ¡Porque nadie lo conoce!. El hacking que se hace famoso es en las universidades, a partir de los PDP, VAX y máquinas UNIX, en los años 80. Y, a partir de los 90, con Internet y Windows.[10]

La facultad de informática de Barcelona

Las primeras facultades de informática españolas, en Madrid, Barcelona y Euskadi, se crean en 1976 y los primeros cursos arrancan en 1977.

La de Madrid se equipó con IBM y la de Barcelona, con gran sorpresa de medio mundo, con Digital, que aún no existía en España. Digital España no se instala en ninguna empresa hasta el año 78-79, aunque algunos bancos o La Caixa ya tenían ordenadores pequeños con PDP de unos años antes. La gente decía: ¿Qué hacen esos locos de la facultad de Barcelona comprando una máquina que no hay otra en España, y sin haber ni un representante? Pero a la facultad no le importaba, porque sabía más de informática que los de Digital. Es como la gente que ahora se cree que Microsoft tiene a alguien que sepa del tema en España.[11]

Barceló vio en seguida una oportunidad y respondió a un anuncio que buscaba profesores de informática en la Universitat de Barcelona.

El primer decano fue Manel Martí Recover, acompañado de gente como Félix Saltó, de IBM. Yo no estaba en este grupo porque no lo sabía, pero en agosto del 77 ví un anuncio en "La Vanguardia" donde pedían profesores para la facultad de informática de Barcelona. Así que vine aquí, hablé con Recover, que había sido cliente de Bull, tenía un G-400. Le dije que me interesaba dar clases, que en Bull había montado el departamento de educación en Barcelona... En aquella época, cuando una empresa vendía un ordenador, cogía a diez tíos del cliente y les hacía un curso para formarlos. Yo había montado esto en Barcelona, era uno de los primeros que enseñó programación estructurada en España.

El rector me dijo: Mira, tenemos una asignatura de diseño tecnológico, que era ingeniería del software. Cogí material de la Bull, fabriqué un programa con lo que sabía y le dije que vale. Soy profesor desde el primer año, aunque la logística de la facultad se había estado montando el año antes. Empezó con muy poca gente. Todos veníamos de empresas.[12]

El primer curso, en 1977, se nutrió de estudiantes que estaban en los últimos cursos de otras carreras y pocos acabaron. Hasta 1984 no hubo titulados de informática en la facultad de Barcelona. Entonces, aparecieron también los primeros hackers, que tenían acceso a los sistema informáticos y eran capaces de hacer cosas diferentes usando los PDP y VAX. Aunque la facultad tenía normas estrictas, como prohibir imprimir manuales en la impresora, para evitar el gasto de papel y tinta entre otros, siempre había quien se pasaba de rosca y recibía un "pequeño castigo", según Barceló. Pero la cosa empezó a descontrolarse a partir del 94-95, con el acceso a la redes.

En la facultad, cuando localizábamos a un chico que se movía más de la cuenta, le cogíamos. Hazlo tuyo, intégralo, lo conviertes en el tío del laboratorio que tiene que parar a los otros. Claro que sabíamos que haría animaladas y dejaría colar a sus amigos, pero sabes que tiene el suficiente conocimiento como para parar mucho de los otros. Y como este es un mundo en el que la amistad no existe... hay más reto que colaboración. Si uno es colegui sí le dejarás hacer, pero los grupos de coleguis son muy reducidos. Pueden poner información en la red, pero entre ellos habrá la rivalidad de: yo he hecho esto y tú no sabes hacerlo.[13]

La ciencia ficción

Miquel Barceló es un gran aficionado a la ciencia ficción, como muchos hackers, que lee y también escribe. Desde 1986 lleva la colección de ciencia ficción Nova, de Ediciones B:

A veces me carteaba con los autores y algunos me decían que tenían conexión en Bitnet, Compuserve... Yo tenía conexión en EARN y EARN tenía una pasarela a Bitnet. Así descubrí que era mucho más rápido conectarme por mail. Para mí, del 87 al 90 representa el cambio radical.[14]

Barceló también frecuentaba la BBS Libro de Arena, especializada en ciencia ficción, que llevaba Bucky Torres.

Martí Griera

En la universidad, Barceló encontró a hackers como Martí Griera, hoy responsable de redes en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Griera entró a trabajar en los servicios informáticos de esta universidad cuando acabó la carrera, en 1985, y vivió en primera persona la entrada a Internet del mundo universitario.

Martí Griera en el 2000, por Victor Colomer

La primera red de la UAB, con correo interno

Su jefe en 1985 era Llorenç Guilera, quien fue el primer director del servicio informático de la UAB. Griera trabajaba en sistemas. Sólo tenían un servidor, una única máquina, y pocos terminales, algunos al lado del ordenador, en una sala de terminales, y otros en despachos. Era una estructura radial formada por VAXes. La UAB fue la primera universidad española en usar estos ordenadores. El primero llegó en 1980.

De este entorno radial, en 1986 se pasó a conectar los ordenadores a una red que se tiró por todo el campus. Fue la primera Ethernet de la UAB. Iba a 10 Megabits y los módems, a 300 bits por segundo. Las terminales se conectaban al servidor a 1200 bits por segundo. Era una red de poca capacidad, pero tampoco se necesitaba más ya que la capacidad de generar tráfico era baja.

Había más usuarios que terminales (40), lo que obligaba a trabajar por turnos. Los estudiantes tenían los horarios más malos. Desde el terminal se podían correr básicamente aplicaciones de gestión: nóminas, matrículas, gestión de la universidad, administración, contabilidad. Los profesores lo usaban para aplicaciones técnicas de cálculo y para el correo electrónico, en modo local: uno de los programas del sistema, el VMS, sistema operativo de los VAX, tenia una aplicación llamada Mail que permitía a cualquiera de los mil usuarios enviar un mensaje a otro.

Tenía una gran utilidad. El siguiente paso fue decir: me gustaría intercambiar correo con gente de la Universidad de Barcelona (UB). Para eso necesitábamos un cable entre nosotros y la UB, conectarnos a la red de Telefónica o montarnos una línea telefónica y hacer la red. El correo fue la razón de conectarnos.[15]

Saliendo al exterior

La conexión con la Universitat de Barcelona se realizó en el curso 87-88. En aquel momento, esta universidad era la más interconectada con otras universidades españolas. Miguel Ángel Campos, de los servicios informáticos de la UB, llevaba también el nodo de la red EARN (European Academic and Research Network) en la UB. Campos fue clave para conectar ambas universidades y ayudar a la creación de un nodo de EARN en la UAB.

A mediados de los 80 comenzó a funcionar en España la red europea EARN, promovida y financiada por IBM. En 1984 conectaba ordenadores de distintos tipos entre 22 países, entre ellos la Universidad de Barcelona y las universidades Autónoma y Politécnica de Madrid. EARN estaba integrada en la red BITNET (EEUU) a la que pertenecían universidades americanas, y la red NETNORTH (Canadá). A principios de los 90 EARN llegó a conectar en España cerca de 40 ordenadores de unos veinte centros de cálculo de universidades y organismos de investigación.

Los servicios que ofrecía eran: correo electrónico, listas de distribución, boletines electrónicos, teleconferencia, conexión con otras redes (ARPANET, HEPNET, MFENET (investigación en energías de fusión magnética), USENET, EUnet, además de sus extensiones BITNET y NETNORTH) y, previo acuerdo con otros centros, podían utilizar sus recursos (acceso a programas o utilización de equipos especializados disponibles en otros nodos).[16]

La UAB entró en la red EARN en el curso 88-89 y estuvo allí hasta la muerte de esta red, en 1992. EARN fue la primera conexión internacional de las redes académicas del Estado español, entre Barcelona y Montpeller. Tanto EARN como BitNet eran redes de "peers" o iguales, algo que marcó para siempre a aquellos hackers como Martí Griera, constructores de redes en las universidades:

Se llamaban peering networks porque, a diferencia de las redes de Telefónica, donde tenías el terminal, eran redes entre iguales, todos teníamos nuestro ordenador y nos pasábamos información. El peer-to-peer (P2P) es el origen de Internet, conectar máquinas iguales.[17]

La red más veterana en España era FAENET (Física de Altas Energías Network). La montaron los físicos en 1984 para conectarse al CERN (Centro Europeo de Física de Partículas) y era homóloga a la europea HEPNET (High Energy Phisics NETwork). En 1985 la formaban las universidades de Cantabria, Zaragoza, UAB, Autónoma de Madrid, Instituto de Física Corpuscular de Valencia (IFIC) y el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas de Madrid (CIEMAT).[18]

El nodo central de FAENET estaba en el CIEMAT. De allí salía una conexión de 64 Kbits, una barbaridad para la época, que conectaba punto a punto con la UAB y, de allí, al CERN. Más adelante se aprovecharía esta línea para hacer la primera conexión en pruebas de Internet de RedIRIS en Catalunya.

La pequeña Internet

La estructura de Internet en aquellos momentos era tan sencilla que podía explicarse en un libro. De hecho, todos los dominios y direcciones de correo cabían en un anexo de un libro de O'Reilly y, para encontrar la dirección electrónica de alguien, sólo había que buscarlo allí.

La foto inicial es, por un lado, en los Estados Unidos, universidades que tenían contratos con el Departamento de Defensa y montaron una red TCP/IP, que es el núcleo de Internet. Los que no tenían contratos con Defensa montaron BitNet para intercambiar correo electrónico y, más adelante y por otro lado, grupos de noticias. En algunos sitios había conexiones estables, mientras en otros alguien de la universidad se conectaba para bajarse el correo y después cerraba. Desde BitNet tenías correo con todo el mundo, a través de pasarelas.[19]

Aparte estaban las X.25 de las compañías telefónicas: Iberpac, Transpac... La compañía montaba la red y daba al usuario un terminal de red, de forma que Telefónica mantenía el control de la estructura ya que el cliente no tenía la red y no podía manipularla, ni saber qué había dentro. Telefónica fue pionera en este tipo de redes desde los años 70, en que aparece la primera versión de Iberpac, que no fue X.25 hasta 1980.

No fiarse de Telefónica

Para aquellos primeros hackers de las universidades, acostumbrados a trabajar siendo todos iguales, los inventos jerárquicos de Telefónica no sonaban nada bien, explica Griera:

La gran revolución, el cambio de chip llega cuando no me fío de las telefónicas ni les doy la inteligencia a ellas. Ya que mis ordenadores son de propósito general y potentes, haré que mi ordenador sea un nodo de la red y a Telefónica le compraré líneas punto a punto: una con la UB, que tiene una que va a Montpeller y, a partir de aquí, crear una red en la que las compañías telefónicas no sepan qué hay dentro. Telefónica sólo sabe que ha vendido esta línea, pero no sabe que hemos hecho una red. Y la hemos podido montar porque no lo saben. Si lo hubiesen sabido se lo habrían cargado de entrada.

Recuerdo la anécdota cuando montábamos los primeros módems. Te ponían un módem de 300 bps y si querías uno de 1200 tenías que pagar 4 veces más. Todo era super caro, no podías montar una línea con dos módems que no fuesen de Telefónica, era ilegal. Pero la primera línea que tuvimos con EARN era de 1200 bps, para pasar todo el correo de la universidad, así que tuvimos que montar cosas ilegales: teníamos una sucursal de la UAB en Girona, quitamos los módems de Telefónica y montamos otros más rápidos. Y nos costaba exactamente igual que con Telefónica.

El cambio de concepto, revolucionario, es decir: no me fío de esa gente y monto una estructura donde los nodos de la red no me los ponen ellos sino que los pongo yo y a ellos sólo les compro lo indispensable: los cables que conectan mi ordenador con el del vecino. Para montarlo bien y de forma eficiente debes hacerlo con el nodo vecino más próximo y el que está más cerca de Europa desde Barcelona no es Madrid, sino Montpeller. Por eso se hizo así.[20]

La irrupción de RedIRIS

El correo electrónico había sido desde el principio el servicio más importante de las redes, mucha gente se conectaba sólo para eso. Pero, a finales de los 80, llegaron los grupos de noticias, que fueron un gran éxito y obligaron a ampliar las redes universitarias, que con 1200 bps ya no tenían suficiente. La red de los grupos de noticias era EUNet (European Unix users NETwork), la parte europea de la mundial Usenet.

La red EUnet, que entró a mediados de los 80 en España, fue creada para la cooperación e intercambio de información entre los usuarios de UNIX en Europa (European UNIX Users Group), que en nuestro país estaban liderados por el Departamento de Ingeniería Telemática de la Universidad Politécnica de Madrid (DIT), donde estaba ubicado el nodo central de la red. Este nodo estaba formado por una SUN 3/160 denominada Goya, la comunicación entre este nodo y el nodo central de EUnet en Amsterdam se hacía a través de la red telefónica conmutada RTC y la línea telefónica X.25 (Iberpac), los protocolos utilizados eran UUCP.[21]</poem>

Entonces, empezó el despliegue de RedIRIS, que por su centralismo no gustó a todos:

En 1989 llegó RedIRIS, con la tira de pasta, montando una estructura basada en X25. RedIRIS nacía de Fundesco, que era una fundación de Telefónica, porque Telefónica, cuando vio que se montaba alguna cosa, puso a sus esbirros al lado del poder para montar RedIRIS y destrozar lo que estábamos haciendo.

Durante muchos años RedIRIS estuvo con x400, tecnologías OSI. Hay que decir en su descargo que en aquel momento los fondos europeos querían potenciar OSI frente al modelo IP, que se veía muy americano. Aquello fue un error fundamental. Yo ya lo decía: estáis perdiendo el tren. La gente de Finlandia, Noruega, veían claramente que había que tirar hacia IP. Pero el esquema que seguíamos era un esquema de dependencias, de subsidios, no teníamos iniciativa porque teníamos los subsidios de Madrid, que eran tan desgraciados que vivían de los subsidios de Europa y alguien en un turbio despacho dominado por las telefónicas europeas, que no querían que el negocio se les escapase de las manos, decía: OSI, porque así tendremos el negocio bien atado. No había ningún tipo de criterio.

Se montaron cosas demenciales. Redes con unas facturas de medio millón de pesetas por tener un enlace entre nosotros y Madrid, porque cada bit que pasaba Telefónica lo cobraba. Entonces vieron que no podían seguir así y dijeron: montaremos nuestra red, con líneas punto a punto, pero con x25 por encima, y montaron Artix. Era tan descarado que no podían ni pagar las facturas y por eso montaron Artix. Y, encima, la red OSI para el correo electrónico. La UAB no se apuntó a eso porque decíamos que era una cutrada. Y el tiempo nos dio la razón.[22]

Alberto Lozano

Alberto Lozano es consultor tecnológico desde 1984 y gurú de la comunidad maquera española. Nació en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) el 21 de enero de 1947. Su trayectoria le acerca mucho a la siguiente generación de hackers, de los que podría considerarse la avanzadilla.

Lozano, a la derecha, con unos amigos en la calçotada de 2006

Un enamorado de la electrónica

Lozano estudió en la Escuela de Peritos Industriales de Barcelona y a los 18 años creó su propio negocio de reparación de televisores y diseño y montaje de emisoras de radio. En 1969 entró en la empresa Gispert (Philips) como reparador de calculadoras digitales electrónicas y, posteriormente, jefe de laboratorio. Después en otra empresa, donde diseñó los primeros aparatos, tan populares en las tiendas, "Su turno":

Una empresa italiana hacía unos trastos que valían una burrada y una empresa de aquí me pidió hacerlo más sencillo. Yo venía de diseñar calculadoras y pensé: ostras, si esto es una cosa de numerar con un display. Pues no hagamos un circuito de electrónica increíble, cojamos un chip de calculadora, que valía 500 pelas, un circuito que cuando pulses la tecla haga 1+ automáticamente y unos amplificadores para hacer los números grandes. Así hicimos, con un coste mínimo, los primeros "Su turno".[23]

En 1972 se estableció como consultor de electrónica digital. Entre sus proyectos de aquella época destaca el diseño de la primera calculadora de bolsillo fabricada en España.

-Porque tú empezaste con la electrónica...

 -Sí, soy electrónico. Cuando tenía 18 años estudiaba, más o menos, porque me cansaban los estudios, y me ganaba la vida reparando televisores. Tengo un laboratorio en el garaje de casa.

 -¿Y qué haces?

 -Si algo se rompe, lo reparo. Cuando digo reparo me refiero a la placa, no la cambio, por puro hobby. Reconstruyo radios antiguas, tengo una colección de los años 50-60 funcionando perfectamente. Es compulsivo: cada vez que llega algo electrónico, sobre todo antiguo, ponerlo en marcha. He diseñado el sistema de seguridad de mi casa, cámaras y todo. Tiene una ventaja: los ladrones no lo revientan porque no es estándar, no está en los catálogos y no saben qué hacer.[24]

...y un enamorado de Apple

A mediados de los 70, la aparición del primer ordenador de Apple y la admiración que sintió Lozano por este dirigieron su curiosidad personal y profesional hacia la informática personal. Compró uno de los primeros Apple I y, en 1976, un Apple II.

El primer ordenador personal serio de la historia fue el Apple II. Entró directamente en mi vida por dos razones: La primera es que yo tenía ya un ordenador personal construido y diseñado por mi (en base a un procesador de cuatro bits SC/MP de la National) pero que no tenía ni punto de comparación con el Apple II. La segunda es que el Apple II venía con todos los esquemas y con notas manuscritas de su diseñador, Wozniak, un tío c*j*n*d* donde los haya. Conocí a Wozniak y a Jobs en persona y eran unos tíos increíbles.[25]

Lozano no sólo tuvo en sus manos los primeros Apple, sino que también ayudó a fabricar sus primeros clónicos:

El Unitron, la ROM era mía. Los hacía una empresa de Barcelona y no los podía vender porqué había dos ROMs con copyright de Apple. Me dijeron: Haz que funcione sin que la ROM sea igual. Encripté el contenido de la ROM e hice una rutina que, cuando encendías el Unitron, desencriptaba y en RAM te hacía una copia de ROM que era la de Apple. Pero, cuando apagabas la máquina, aquello se esfumaba. Si un juez cogía la ROM y la leía, no se parecía en nada a lo de Apple. O sea, no diseñé una BIOS, hice la misma, encriptada. Fue un hack: una solución interesante a un problema importante.[26]

En 1978, puso en marcha el primer club de usuarios de ordenadores personales en España, dedicado a los propietarios de Apple II, Pet de Commodore y TRS-80 de Radio Shack. El club se llamó Run y llegó a tener 100 socios. Por aquella época, Lozano montó junto a un socio la primera tienda de ordenadores personales de España: Isecom SA. También puso en marcha una empresa de software en Estados Unidos, llamada FastWare Inc, y unos años después otra en España, Nanosoft.

En 1987, Edica (Editorial Católica) le encargó montar el sistema redaccional y de fotocomposición del diario "Hoy" de Badajoz con Macintosh.

Como consecuencia del montaje del "Hoy", fui conocido en el mundillo de la prensa y comencé a asesorar a otros periódicos que se pasaron a Mac. Diseñé la red del extinto "Sol" de Madrid, la del "Sport" de Barcelona, La de "Informacions Diari de Andorra", "Prensa de Ibiza", etc. Y así seguí trabajando en asesoramiento y establecimiento de comunicaciones en periódicos como "La Verdad" de Murcia, "Ideal" de Granada, el "Sur" de Málaga, "El Norte de Castilla", "El Comercio" de Gijón, "El Correo" de Bilbao, el "Diario Vasco" de San Sebastían, el "Deia" de Bilbao, el "Diario Nueva Rioja", el "Diario Montañés" de Cantabria, el extinto "El Observador" de Barcelona... y más que no recuerdo en este momento.[27]

De Solo Mac a Seker, pasando por Servicom

En 1985 montó la BBS Mac Help, que posteriormente se llamaría Solo Mac. Lozano la concebía como su "sistema de telecomunicaciones de atención a clientes"[28] pero en 1992, cuando ya tenía 600 usuarios, la abrió al público y la conectó a Internet.

Hice un proyecto para la Diputación de Vitoria que consistía en montar una estación meteorológica en cada valle, intercomunicadas por módem. Un meteorólogo, con un sistema de antenas con el Meteosat, recogía toda la información y la enviaba a los ayuntamientos, elaborada, para que los ganaderos supiesen el día anterior si podían sacar las vacas o no. Año 85. Yo vivía allí, en un pueblo, y monté Mac Help. A veces, llamaba alguien y me decía: oye, que no contesta la BBS. Bajaba a la caseta de Telefónica, que estaba en la carretera, le daba un par de patadas y funcionaba. Así empezó.[29]

En 1993 conoció a Eudald Domènech, con quien montaría uno de los primeros proveedores de acceso a Internet comerciales en España, Servicom:

Vine a vivir a Taradell (Barcelona) y, en un encuentro, la Semana Santa del 93, monté una red en el ayuntamiento conectada por módem, para mostrar a la gente cómo era. Durante los 3 días que duró, había un tío en el fondo de la sala de actos, mirando todo el rato. Al tercer día viene y me dice: Me llamo Eudald Domènech, creo que esto es el futuro, tú tienes aquí 300 usuarios, vamos a hacer un negocio de 300.000. Así nació Servicom.[30]

Pero la entente Lozano-Domènech duró poco. Un año después el primero abandonaba Servicom:

Servicom fue una gran inversión en publicidad y una menos importante en recursos técnicos. Hasta el primero de Agosto de 1994, el centro de comunicaciones de Servicom estuvo en mi despacho particular de Taradell, pueblo situado cerca de Vic, en la provincia de Barcelona. Para entonces yo ya me había convencido de que el camino emprendido por Servicom era divergente de mis ideas sobre las comunicaciones y, sobre todo, siendo yo una persona con un espíritu eminentemente técnico, no encajaba con un sistema en el que todos los recursos se dedicaban a la promoción comercial anunciando características que en aquellos momentos los ordenadores de que disponíamos no podían cumplir y sin presupuesto para adquirir nuevo material. De modo que decidí apartarme del proyecto Servicom y reanudar lo que había sido Solo Mac un par de años antes.[31]

Lozano abrió otro proveedor, Seker, que abandonó en 1997. Un año después, la empresa se vendió a Primus Tel. por 400 millones de pesetas. Actualmente, Lozano trabaja como consultor tecnológico por su cuenta.

También en 1997, Lozano abrió Los foros de Mac-Club, con cuyos usuarios monta encuentros gastronómicos anuales, cuyo plato fuerte es una calçotada. Esta tradición se inició con la BBS Mac Help, en Àger, en 1985.

Notas

  1. Análisis Histórico de Internet en España (94-02). Historia, Sociedad, Tecnología y Crecimiento de la Red. Una aproximación divulgativa a la realidad más desconocida de Internet. Andreu Veà Baró. Tesis Doctoral (12-09-02)
  2. Conversación privada con Miquel Barceló
  3. Conversación privada con Miquel Barceló
  4. Conversación privada con Miquel Barceló
  5. Conversación privada con Miquel Barceló
  6. Conversación privada con Miquel Barceló
  7. Conversación privada con Miquel Barceló
  8. Conversación privada con Miquel Barceló
  9. Conversación privada con Miquel Barceló
  10. Conversación privada con Miquel Barceló
  11. Conversación privada con Miquel Barceló
  12. Conversación privada con Miquel Barceló
  13. Conversación privada con Miquel Barceló
  14. Conversación privada con Miquel Barceló
  15. Martí Griera, en conversación privada
  16. Las primeras redes: Redes académicas y de investigación. Internet en España, Internet en el Mundo. Asociación de Usuarios de Internet
  17. Martí Griera, en conversación privada
  18. Las primeras redes: Redes académicas y de investigación. Internet en España, Internet en el Mundo. Asociación de Usuarios de Internet
  19. Martí Griera, en conversación privada
  20. Martí Griera, en conversación privada
  21. Las primeras redes: Redes académicas y de investigación. Internet en España, Internet en el Mundo. Asociación de Usuarios de Internet
  22. Martí Griera, en conversación privada
  23. Alberto Lozano: hard hard hacker. Revista @rroba, 105 (05/06)
  24. Alberto Lozano: hard hard hacker. Revista @rroba, 105 (05/06)
  25. Personal. Notas de Alberto
  26. Personal. Notas de Alberto
  27. Personal. Notas de Alberto
  28. Personal. Notas de Alberto
  29. Alberto Lozano: hard hard hacker. Revista @rroba, 105 (05/06)
  30. Alberto Lozano: hard hard hacker. Revista @rroba, 105 (05/06)
  31. Personal. Notas de Alberto

Enlaces externos

Miquel Barceló

Martí Griera

Alberto Lozano

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